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La expansión del islam con los cuatro califas

La expansión del islam con los cuatro califas

DURANTE LOS TREINTA AÑOS QUE siguen a la muerte del profeta, la comunidad musulmana -denominada umma- es dirigida por los llamados cuatro califas ortodoxos, elegidos por sus más fieles seguidores. Durante su gobierno, el islam adquiere una estructura política definida y se expande por todo Oriente Medio y el Mediterráneo suroriental.

El primer califa es Abu Bakr, gran amigo y padre de la tercera esposa de Mahoma. Además de promover la fijación del Corán, sofoca las revueltas dentro de Arabia y dirige la expansión hacia el Imperio sasánida. A su muerte, le sucede Ornar, el segundo califa, uno de los lugartenientes principales del Profeta y suegro suyo también. Según la tradición, es el impulsor de la Cúpula de la Roca de Jerusalén y del calendario musulmán; además del líder militar a cargo de la expansión hacia Siria, Palestina, Egipto y Mesopotamia. Parte del éxito del islam en estos territorios se debe a que Ornar mantiene las estructuras administrativas preexistentes y no impone su religión. Su sucesor, Uthman, pariente lejano de Mahoma y esposo de dos de sus hijas, expande el islam hacia Oriente y hacia el norte, hasta las orillas del mar Caspio. Su califato es controvertido por sus enfrentamientos con Alí, el cuarto y último califa ortodoxo. Este, primo y yerno del Profeta, está casado con la hija de su primera esposa y, por tanto, es transmisora de su sucesión consanguínea. Ello le permite postularse como legítimo sucesor de Mahoma a ojos de algunos musulmanes, aunque otros lo rechazan. Esta discrepancia crea la primera división dentro del islam.

Los chiíes, o partidarios, consideran que la sucesión de Mahoma es un derecho restringido a su familia. Los imames —de los que Alí habría sido el primero— para los chiíes tienen una autoridad política y espiritual especial sobre la comunidad; y poseen infalibilidad gracias a la línea sucesoria del Profeta. Los sunníes, en cambio, creen que cualquier varón musulmán miembro de la tribu árabe de los Quraysh, a la que pertenece Mahoma, puede sucederle. Su nombre se debe a que son devotos de la Sunna, la colección de dichos y hechos atribuidos al Profeta que les permite adaptar el Corán a las exigencias de su época. El tercer grupo en el que se escinde el islam original son los jariyíes: “los que se salen”, en referencia a que se habrían escindido del bando de Alí. Sea como fuere, defienden que la dignidad califal emana de la comunidad y que, por tanto, esta puede elegir a quien sea como su líder. Propugnan también que el verdadero musulmán debe obrar con rectitud, y provocan grandes rebeliones contra los omeyas a causa de ello.

Con el paso de los siglos, cada grupo evoluciona por separado, con sustanciales diferencias teológicas y sociales en el seno de sus comunidades.

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