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¿Quién era Mahoma?

¿Quién era Mahoma? El profeta de ala.

DURANTE LA EDAD MEDIA APARECE y florece una de las civilizaciones más ricas y avanzadas de la historia: el islam. Tiene su origen en Oriente Próximo y, sin embargo, se trata de una cultura también occidental, puesto que durante siglos se establece y se desarrolla en el continente europeo y su preeminencia en la cuenca mediterránea la hace imprescindible para comprender la historia del mundo occidental.

La península de Arabia, lugar de nacimiento del islam, está originariamente habitada por tribus dedicadas al pastoreo y al comercio. Las poblaciones del norte han tenido contactos con los judíos y los romanos, las del sur han sufrido el dominio de etíopes y persas. Y en la parte central viven nómadas que gravitaban alrededor de La Meca, un centro religioso que aloja a algunos hebreos que mantienen el culto monoteísta y también a algunos árabes, llamados hunafa, puros, fieles a la religión de Abraham. Uno de estos árabes es el futuro profeta del islam: Muhammad o Mahoma, cuyo nombre significa “el loado”.

Nacido en La Meca en torno al año 570 de la era cristiana, Mahoma se queda huérfano desde muy joven, desempeña varios trabajos como pastor y mercader y se casa con una rica viuda llamada Jadiya. Según la historia sagrada del islam, hacia el 610, a la edad de cuarenta años, Mahoma, en retiro espiritual en una cueva del monte Hira, tiene una visión del arcángel Gabriel que le manda que memorice y recite unos versos enviados por Dios. Hasta su fijación escrita a la muerte del profeta, estos versos, que constituyen el Corán, el libro sagrado del islam, se transmiten de forma oral.

La revelación islámica insiste en la unidad de Dios, Alá. Reconoce a Mahoma como el último profeta de una línea que incluye también a Moisés y a Jesús; y exige la fe en los ángeles y en el día del Juicio, además del cumplimiento de los preceptivos “cinco pilares” obligatorios: la profesión de fe, la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación a La Meca.

La predicación de Mahoma encuentra inicialmente mucha oposición, en especial entre los líderes locales, y se ve obligado a trasladarse a Yatrib, la actual Medina, en el 622. Este evento, la Hégira —del árabe hiyra, migración—, marca el comienzo del calendario islámico. Allí emite un documento en el que permite la cohabitación de judíos y cristianos dentro del futuro Estado islámico mediante el pago de un tributo. También prohíbe el derramamiento de sangre entre musulmanes. Una vez consolidada la comunidad originaria de creyentes, Mahoma regresa triunfante a La Meca, donde derrota a la idolatría y desde donde impone su autoridad sobre casi toda Arabia. Poco después, en el 632, muere sin dejar indicaciones para su sucesión.

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